Para Cristo, la resurrección fue su justificación, adopción, santificación y glorificación.
La Biblia es un libro enteramente humano y enteramente divino, así como es la persona de Jesuscristo.
Dios convirtió pasitos de fe y de obediencia en una bendición enorme.
La presencia del Espíritu Santo en el creyente transforma su manera de vivir, librándolo de andar según la carne para andar según el Espíritu.