Para Cristo, la resurrección fue su justificación, adopción, santificación y glorificación.
En la definición de la iglesia la doctrina tiene más peso que la estructura y la experiencia.
Por medio de la adopción, Dios Padre nos otorga el mismo privilegio de ser hijos que Jesucristo disfruta.
Los dos oficios de la iglesia son el anciano (también llamado obispo) y el diácono.