Para Cristo, la resurrección fue su justificación, adopción, santificación y glorificación.
Aunque casi todos los cristianos practicamos el bautismo, hay diferentes perspectivas sobre su significado.
El Credo de los Apóstoles fue un desarrallo posterior del Antiguo Credo Romano.
En el primer siglo, la iglesia expandió enormemente y sufrió sus primeras persecuciones.