Para Cristo, la resurrección fue su justificación, adopción, santificación y glorificación.
Diferentes denominaciones encuentran la esencia de la iglesia en la estructura, en la doctrina o en la expereriencia.
Al final, el profeta dejó su queja y recordó las obras de Dios en oración.
Lejos de inventar las historias de Jesús, los apóstoles las vivieron, viendo y escuchando lo que nos reportaron.