Para Cristo, la resurrección fue su justificación, adopción, santificación y glorificación.
La presencia del Espíritu Santo en el creyente transforma su manera de vivir, librándolo de andar según la carne para andar según el Espíritu.
Otros dos apologistas importantes fueron Justino Mártir y Tertuliano, quienes tuvieron posturas opuestas en cuanto a la filosofía griega.
El día del Señor será no solo una destrucción universal sino también una renovación universal.