El día del Señor será no solo una destrucción universal sino también una renovación universal.
Una palabra del Señor reveló el orden de los eventos que sucederán cuando él venga.
Por medio del profeta Hageo Dios cuestionó las prioridades de su pueblo.
En los Salmos las naciones no sólo observan la gloria de Dios en Israel sino también son invitadas a alabarlo y servirlo.