Aunque el Señor va a venir como ladrón en la noche, no sorprenderá a los que son del día y no de la noche.
Jesús y los escritores de del Nuevo Testamento frecuentemente citaron leyes del Antiguo Testamento y las aplicaron a los cristianos.
Preocupados por la fe de los tesalonicenses en medio de aflicciones, los misioneros enviaron a Timoteo para animarlos y para ver cómo estaban.
Nuestra confesión de fe provee la primera razón por mantener la esperanza cuando otros cristianos mueren.