Como hijos del día, tenemos que vivir en una forma alerta y sobria, armados de fe, amor y esperanza.
La iglesia siempre es visible pero tiene aspectos invisibles desde nuestra perspectiva.
Interpretada a la luz del evangelio, una antigua historia revela quiénes son los verdaderos hijos no solo de Abraham sino también de Sara.
La imagen de Dios no es un aspecto de Dios o del ser humano sino el ser humano mismo.