La aparente demora de Jesús en regresar no es un problema para los cristianos sino una oportunidad.
Otra manifestación del fruto del Espíritu es la generosidad de los cristianos hacia los maestros de la palabra de Dios.
En la santificación el Espíritu Santo hace que los creyentes mueran al pecado y vivan para el Señor.
Como respuesta a la amenaza del Arrianismo, el Concilio de Nicea formuló el Credo de Nicea.