La aparente demora de Jesús en regresar no es un problema para los cristianos sino una oportunidad.
La falta de satisfacción en nuestras vidas puede ser por prioridades equivocadas.
Cuando falsos maestros proclaman errores sobre la venida del Señor, los cristianos no debemos alarmarnos o dejarnos engañar.
El profeta terminó su libro anunciando su plan de alegrarse en Dios aunque llegara la calamidad.