La iglesia siempre es visible pero tiene aspectos invisibles desde nuestra perspectiva.
Amenazados por la falsa enseñanza los cristianos tenemos que mantenernos firmes en la enseñanza apostólica y seguir creyendo la verdad.
Como hijos del día, tenemos que vivir en una forma alerta y sobria, armados de fe, amor y esperanza.
La fe es el único y el apto instrumento de la justificación.