El Catecismo de Heidelberg sigue siendo uno de los más queridos entre cristianos reformados por su calidez y sensibilidad pastoral.
Las marcas de Jesús en el cuerpo de Pablo fueron evidencias de su fe y un reto para nosotros de vivir la nuestra.
Al final, el profeta dejó su queja y recordó las obras de Dios en oración.
En su relación tempestuosa con los Gálatas, Pablo demostró las características de un verdadero ministro del evangelio.