Juan Calvino escribió una breve introducción a su teología, la cual después convirtió en el Catecismo de Ginebra.
En la conclusión de su carta, Pedro nos insta a crecer en gracia y en conocimiento del Señor.
La justificación tiene dos aspectos: el perdón de los pecados y la imputación de la justicia de Cristo.
Tanto la fe como el arrepentimiento son necesarios y al mismo tiempo acciones humanas y regalos de Dios.