Juan Calvino escribió una breve introducción a su teología, la cual después convirtió en el Catecismo de Ginebra.
La imagen de Dios no es un aspecto de Dios o del ser humano sino el ser humano mismo.
La escatología individual incluye la muerte y el estado intermedio tanto del no creyente como del creyente.
La presencia del Espíritu Santo en el creyente transforma su manera de vivir, librándolo de andar según la carne para andar según el Espíritu.