Entre el Credo de Atanasio y el Catecismo de Ginebra pasó todo un milenio, resumido en este episodio.
El profeta terminó su libro anunciando su plan de alegrarse en Dios aunque llegara la calamidad.
Los dos estados de Cristo son su humillación y su exaltación.
En su efusivo agradecimiento por la iglesia en Tesalónica, los autores describieron una iglesia digna de ser imitada.