Entre el Credo de Atanasio y el Catecismo de Ginebra pasó todo un milenio, resumido en este episodio.
Al recibir buenas noticias de los tesalonicenses, los misioneros volvieron a vivir.
En los Salmos las naciones no sólo observan la gloria de Dios en Israel sino también son invitadas a alabarlo y servirlo.
Las señales del fin tienen el propósito de mantenernos siempre preparados.