Entre el Credo de Atanasio y el Catecismo de Ginebra pasó todo un milenio, resumido en este episodio.
Dios convirtió pasitos de fe y de obediencia en una bendición enorme.
Como muchos creyentes, el profeta Habacuc preguntó sobre la maldad en su nación.
En el vientre del pez, Jonás bajó una cuarta vez, y desde el fondo del már, oró al Señor, reconociendo que Dios lo había...