Entre el Credo de Atanasio y el Catecismo de Ginebra pasó todo un milenio, resumido en este episodio.
Otros dos apologistas importantes fueron Justino Mártir y Tertuliano, quienes tuvieron posturas opuestas en cuanto a la filosofía griega.
Después de notar que tan poco el pueblo había logrado, Dios lo reanimó con su presencia.
Siempre ha habido breves declaraciones de fe, las cuales anticiparon los credos de la iglesia.