Entre el Credo de Atanasio y el Catecismo de Ginebra pasó todo un milenio, resumido en este episodio.
Desde el vientre del pez, Jonás siguió orando, suplicando a Dios y haciendo un voto de agradecimiento por la salvación que es del Señor.
La imagen de Dios no es un aspecto de Dios o del ser humano sino el ser humano mismo.
Esta introducción al libro del profeta Jonás presenta algunas características literarias y el llamado incial de Dios y la respuesta incial de Jonás.