Si la muerte de Cristo aseguró la salvación de todos por los cuales murió, entonces concluimos que murió por su pueblo.
Entre el Credo de Atanasio y el Catecismo de Ginebra pasó todo un milenio, resumido en este episodio.
Los dos oficios de la iglesia son el anciano (también llamado obispo) y el diácono.
El Credo de los Apóstoles fue un desarrallo posterior del Antiguo Credo Romano.