Si la muerte de Cristo aseguró la salvación de todos por los cuales murió, entonces concluimos que murió por su pueblo.
La voluntad de Dios para los cristianos es nuestra santificación, particularmente en el área de la sexualidad.
Siglos antes de Martín Lutero, algunos precursores anticiparon ideas que eventualmente triunfarían en la Reforma Protestante.
El Catecismo Mayor amplia sobre los temas cubiertos concisamente en el Catecismo Menor.