Si la muerte de Cristo aseguró la salvación de todos por los cuales murió, entonces concluimos que murió por su pueblo.
Siendo hijos de Dios, los creyentes en Jesucristo disfrutan tres de los mismos privilegios que el Hijo de Dios tiene ante su Padre.
Algunas herejías antiguas afligieron y retaron la iglesia, como el gnosticismo, el docetismo, el ebionismo, el marcionismo, el montanismo, el novacionismo, el monarquianismo y...
La escatología individual incluye la muerte y el estado intermedio tanto del no creyente como del creyente.