Si la muerte de Cristo aseguró la salvación de todos por los cuales murió, entonces concluimos que murió por su pueblo.
En la santificación el Espíritu Santo hace que los creyentes mueran al pecado y vivan para el Señor.
Durante una guerra civil en Inglaterra, más de cien ministros se reunieron en la Abadía de Westminster para produjeron para promover una reforma profunda...
La presencia del Espíritu Santo en el creyente transforma su manera de vivir, librándolo de andar según la carne para andar según el Espíritu.