La iglesia es una, santa, católica y apostólica.
La voluntad de Dios para los cristianos es nuestra santificación, particularmente en el área de la sexualidad.
Las marcas de Jesús en el cuerpo de Pablo fueron evidencias de su fe y un reto para nosotros de vivir la nuestra.
Aunque no podemos justificarnos cumpliendo la ley sino creyendo, la fe produce el amor, y el amor es el cumpliento de la ley.