Pedro describió el carácter, los métodos y el fin de los falsos maestros para advertirnos del peligro de volver al lodo.
En los Salmos las naciones no sólo observan la gloria de Dios en Israel sino también son invitadas a alabarlo y servirlo.
Demostramos el fruto del Espíritu restaurando al hermano caído en pecado.
En su relación tempestuosa con los Gálatas, Pablo demostró las características de un verdadero ministro del evangelio.