Como advertencia para los falsos maestros y consuelo para los cristianos, Pedro demostró que el Señor sabe juzgar y rescatar.
Aunque es cansado persistir en hacer el bien, existe la promesa de cosechar beneficio si no nos desmayamos.
La fe es el único y el apto instrumento de la justificación.
Como muchos creyentes, el profeta Habacuc preguntó sobre la maldad en su nación.