Los cristianos llegarán a la culminación de su salvación y llegarán perseverando en la gracia.
Mientras la Moabita Rut demostró fe y amor, su suegra israelita Noemí expresó amargura, porque consideró que Dios estaba en su contra.
Para Cristo, la resurrección fue su justificación, adopción, santificación y glorificación.
Todavía perseguidos, los tesalonicenses mostraron la evidencia de la gracia de Dios en sus vidas por medio de su fe y amor.