En la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo para que nosotros fuéramos hechos también hijos de Dios por medio de la adopción.
Los primeros cuatros concilios ecuménicos fueron Nicea (325), Constantinopla (381), Éfeso (431) y Calcedonia (451).
En la conclusión de su carta, Pedro nos insta a crecer en gracia y en conocimiento del Señor.
Ya que Dios había cumplido muchas de sus promesas a Abraham, haciendo de sus descendientes una gran nación establecida en la Tierra Prometida, el...