En la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo para que nosotros fuéramos hechos también hijos de Dios por medio de la adopción.
El día del Señor será no solo una destrucción universal sino también una renovación universal.
En medio de los oráculos de juicio hay dos profecías que Jesús cumple.
La Biblia es un libro enteramente humano y enteramente divino, así como es la persona de Jesuscristo.