En la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo para que nosotros fuéramos hechos también hijos de Dios por medio de la adopción.
La vida y la muerte de Cristo satisficieron los justos requisitos de la ley de Dios.
Después de escuchar el plan de Dios, el profeta Habacuc se atrevió a decirle a Dios que no debía hacer eso.
En esta conclusión de esta serie sobre la historia de la iglesia, se repasa algunos movimientos de la primera cuarta del siglo XXI que...