Siendo hijos de Dios, los creyentes en Jesucristo disfrutan tres de los mismos privilegios que el Hijo de Dios tiene ante su Padre.
Entre los siglos XI y XV, el papado utilizó su poder creciente a veces promoviendo la reforma de la iglesia y otras veces resistiéndola.
Si queremos vivir en los cielos nuevos y la tierra nueva en el futuro, ahora es el momento de prepararnos acá para el estilo...
No importando cuánto hayamos avanzado en la vida cristiana, siempre podemos crecer más y más.