Siendo hijos de Dios, los creyentes en Jesucristo disfrutan tres de los mismos privilegios que el Hijo de Dios tiene ante su Padre.
El apóstol Pedro denunció los falsos maestros de su día, quienes negaron al Señor que nos compró.
El ordo salutis es el orden de los beneficios de redención que el Espíritu Santo aplica a los creyentes.
Al final, el profeta dejó su queja y recordó las obras de Dios en oración.