Siendo hijos de Dios, los creyentes en Jesucristo disfrutan tres de los mismos privilegios que el Hijo de Dios tiene ante su Padre.
Como a una lámpara en un lugar oscuro, necesitamos presentar atención a las Escrituras.
La aparente demora de Jesús en regresar no es un problema para los cristianos sino una oportunidad.
Jesucristo cumplió los tres oficios del Antiguo Testamento: profeta, sacerdote y rey.