Siendo hijos de Dios, los creyentes en Jesucristo disfrutan tres de los mismos privilegios que el Hijo de Dios tiene ante su Padre.
La Cena del Señor es no sólo una conmemoración sino también comunión con Cristo.
La reforma protestante se estableció en Inglaterra en una forma moderada y más profundamente en Escocia.
Como a una lámpara en un lugar oscuro, necesitamos presentar atención a las Escrituras.