Siendo hijos de Dios, los creyentes en Jesucristo disfrutan tres de los mismos privilegios que el Hijo de Dios tiene ante su Padre.
El primer capítulo de Jonás relata tres bajadas, tres lanzamientos y tres sustos.
El primer estado del ser humano fue de inocencia, el cual incluyó algunas instituciones fundamentales y una prueba especial.
La ascensión de Cristo es la culminación de su ministerio como Señor, Sacerdote y ser humano.