Siendo hijos de Dios, los creyentes en Jesucristo disfrutan tres de los mismos privilegios que el Hijo de Dios tiene ante su Padre.
Los estados finales de los ángeles y de los humanos son para la gloria de Dios.
En su libro, El pastor y la consejería, Jeremy Pierre y Deepak Reju presentan un sencillo modelo de la consejería bíblica.
Sin sutileza alguna, Pablo empezó esta carta con una fuerte reprensión, porque los Gálatas se habían desviado del único evangelio para creer otro evangelio...