Siendo hijos de Dios, los creyentes en Jesucristo disfrutan tres de los mismos privilegios que el Hijo de Dios tiene ante su Padre.
Lejos de inventar las historias de Jesús, los apóstoles las vivieron, viendo y escuchando lo que nos reportaron.
Dios prometió que la gloria posterior de su templo sería mayor que su gloria pasada.
Sorprendentemente, Dios dio una segunda oportunidad a Jonás de servirle como predicador, una gran muestra de su gracia no sólo hacia Jonás sino también...