Siendo hijos de Dios, los creyentes en Jesucristo disfrutan tres de los mismos privilegios que el Hijo de Dios tiene ante su Padre.
En respuesta a la segunda queja del profeta, Dios anunció que el justo por su fe vivirá.
La voluntad de Dios para los cristianos es nuestra santificación, particularmente en el área de la sexualidad.
Como a una lámpara en un lugar oscuro, necesitamos presentar atención a las Escrituras.