Dos pruebas de la doctrina de justificación por sola fe son la misma experiencia de los Gálatas y el ejemplo de Abraham.
Por medio del profeta Hageo Dios cuestionó las prioridades de su pueblo.
Desde el vientre del pez, Jonás siguió orando, suplicando a Dios y haciendo un voto de agradecimiento por la salvación que es del Señor.
La falta de satisfacción en nuestras vidas puede ser por prioridades equivocadas.