Si los judíos no pueden ganar el favor de Dios por medio de obediencia a su ley, ¡cuánto más obvio es que los gentiles no pueden! Para los dos grupos, la única manera de ser justificados delante de Dios es por medio de la fe en Cristo.
La voluntad de Dios para los cristianos es nuestra santificación, particularmente en el área de la sexualidad.
Aunque denuncian la maldad de las naciones, los profetas también proclamaron la eventual inclusión de las naciones en la salvación de Dios.
No importando cuánto hayamos avanzado en la vida cristiana, siempre podemos crecer más y más.