Después del acuerdo completo entre Pablo y los apóstoles originales, hubo un fuerte confrontamiento entre Pablo y Pedro sobre acciones de Pedro que amenazaban la unidad de la iglesia.
El primer credo declarativo acarca del cual tenemos conocimiento fue el Antiguo Credo Romano.
En su efusivo agradecimiento por la iglesia en Tesalónica, los autores describieron una iglesia digna de ser imitada.
El profeta terminó su libro anunciando su plan de alegrarse en Dios aunque llegara la calamidad.