En cumplimiento con su pacto con Abraham, Dios rescató a Israel de Egipto, constituyéndolo en una nueva nación. En el Monte Sinaí, promulgó y ratificó su pacto con esta nueva nación, dándole muchas leyes para gobernar su política, su adoración y su comportamiento. El pueblo repetidas veces reconoció lo bueno de obedecer la ley de Dios. Sin embargo, su incapacidad de hacerlo enfatizó la necesidad de perdón por medio de un sacrificio vicario.
La falta de satisfacción en nuestras vidas puede ser por prioridades equivocadas.
El Dr. Nathan Shannon describe la nueva iniciativa hispana de Westminster Seminary y explica qué es la apologética.
En esta nueva serie que continúa con la teología sistemática, tocamos el tema de la teología en sí, es decir, la doctrina acerca del...