En cumplimiento con su pacto con Abraham, Dios rescató a Israel de Egipto, constituyéndolo en una nueva nación. En el Monte Sinaí, promulgó y ratificó su pacto con esta nueva nación, dándole muchas leyes para gobernar su política, su adoración y su comportamiento. El pueblo repetidas veces reconoció lo bueno de obedecer la ley de Dios. Sin embargo, su incapacidad de hacerlo enfatizó la necesidad de perdón por medio de un sacrificio vicario.
La voluntad de Dios para los cristianos es nuestra santificación, particularmente en el área de la sexualidad.
Dios prometió que la gloria posterior de su templo sería mayor que su gloria pasada.
Pierina Curran nos señala ocasiones del estrés en las vidas de los personajes de la Biblia y algunos versículos que nos ayudan a manejarlo...