Dios prometió que la gloria posterior de su templo sería mayor que su gloria pasada.
Como la promesa y la ley son distintas categorías y funcionan independientemente, la salvación tiene que ser o por promesa o por ley.
La historia nos enseña lecciones importantes sobre los costos, las bendiciones y el fin de las misiones.
En los dos testamentos la justificación es la declaración de justicia ante la autoridad legal.