Dios prometió que la gloria posterior de su templo sería mayor que su gloria pasada.
El primer credo declarativo acarca del cual tenemos conocimiento fue el Antiguo Credo Romano.
La iglesia en Tesalónica nació en medio de oposición, recibiendo y continuando en necesidad de la gracia y la paz de Dios.
Aunque no podemos justificarnos cumpliendo la ley sino creyendo, la fe produce el amor, y el amor es el cumpliento de la ley.