Dios prometió que la gloria posterior de su templo sería mayor que su gloria pasada.
Por medio de la adopción, Dios Padre nos otorga el mismo privilegio de ser hijos que Jesucristo disfruta.
Las instrucciones finales contienen consejo sobre cómo hablar y cómo escuchar para crecer en la fe.
Por medio del profeta Hageo Dios cuestionó las prioridades de su pueblo.