Dios prometió que la gloria posterior de su templo sería mayor que su gloria pasada.
Mucho aprendizaje es una cuestión de recordar las verdades que ya sabemos.
El principal medio de gracia es la palabra de Dios predicada.
La presencia del Espíritu Santo en el creyente transforma su manera de vivir, librándolo de andar según la carne para andar según el Espíritu.