Dios prometió que la gloria posterior de su templo sería mayor que su gloria pasada.
En dos listas tenemos, por un lado, los resultados de vivir según la carne y, por el otro lado, de vivir según el Espíritu.
En la santificación el Espíritu Santo hace que los creyentes mueran al pecado y vivan para el Señor.
El pueblo afirmó su amor por Dios, y Dios afirmó su presencia en medio de ellos.