El templo no pudo efectuar una limpieza adecuada sino que señaló el medio de limpieza definitiva que era por venir.
El pueblo afirmó su amor por Dios, y Dios afirmó su presencia en medio de ellos.
La iglesia es una, santa, católica y apostólica.
Si la muerte de Cristo aseguró la salvación de todos por los cuales murió, entonces concluimos que murió por su pueblo.