El templo no pudo efectuar una limpieza adecuada sino que señaló el medio de limpieza definitiva que era por venir.
Después de notar que tan poco el pueblo había logrado, Dios lo reanimó con su presencia.
Dios prometió que la gloria posterior de su templo sería mayor que su gloria pasada.
Después de decirnos lo que Dios nos ha concedido, Pedro nos insta a aplicar toda diligencia para crecer en nuestra fe.