Como respuesta a la amenaza del Arrianismo, el Concilio de Nicea formuló el Credo de Nicea.
Para Cristo, la resurrección fue su justificación, adopción, santificación y glorificación.
La escatología del Antiguo Testamento fue la esperanza de la llegada de la edad venidera.
Otros dos apologistas importantes fueron Justino Mártir y Tertuliano, quienes tuvieron posturas opuestas en cuanto a la filosofía griega.