El Credo de los Apóstoles fue un desarrallo posterior del Antiguo Credo Romano.
Juan Calvino escribió una breve introducción a su teología, la cual después convirtió en el Catecismo de Ginebra.
Al final, el profeta dejó su queja y recordó las obras de Dios en oración.
Los Cánones de Dort respondieron a los cinco puntos del arminianismo con lo que ahora se conocen como los cinco puntos del calvinismo.