El Credo de los Apóstoles fue un desarrallo posterior del Antiguo Credo Romano.
Como la promesa y la ley son distintas categorías y funcionan independientemente, la salvación tiene que ser o por promesa o por ley.
Lejos de inventar las historias de Jesús, los apóstoles las vivieron, viendo y escuchando lo que nos reportaron.
El pueblo afirmó su amor por Dios, y Dios afirmó su presencia en medio de ellos.