El Credo de los Apóstoles fue un desarrallo posterior del Antiguo Credo Romano.
Cuatro personajes importantes del cuarto siglo fueron Ambrosio, Juan Crisóstomo, Agustín de Hipona y Jerónimo.
Jesús y los escritores de del Nuevo Testamento frecuentemente citaron leyes del Antiguo Testamento y las aplicaron a los cristianos.
Otros dos apologistas importantes fueron Justino Mártir y Tertuliano, quienes tuvieron posturas opuestas en cuanto a la filosofía griega.