El Credo de los Apóstoles fue un desarrallo posterior del Antiguo Credo Romano.
Tanto la fe como el arrepentimiento son necesarios y al mismo tiempo acciones humanas y regalos de Dios.
El Catecismo de Heidelberg sigue siendo uno de los más queridos entre cristianos reformados por su calidez y sensibilidad pastoral.
Otros dos apologistas importantes fueron Justino Mártir y Tertuliano, quienes tuvieron posturas opuestas en cuanto a la filosofía griega.