El Credo de los Apóstoles fue un desarrallo posterior del Antiguo Credo Romano.
El primer capítulo de Jonás relata tres bajadas, tres lanzamientos y tres sustos.
Hay apoyo en el Nuevo Testamento para la inmersión, el derramamiento y el rociamiento como modos de bautismo.
En el siglo XX, varios "ismos" surgieron y decayeron, prometiendo una salvacón que solo el evangelio puede ofrecer.