El Credo de los Apóstoles fue un desarrallo posterior del Antiguo Credo Romano.
La Biblia es un libro enteramente humano y enteramente divino, así como es la persona de Jesuscristo.
El primer paso de la consejería bíblica es escuchar con atención para valorar lo que la persona está diciendo.
Aunque es cansado persistir en hacer el bien, existe la promesa de cosechar beneficio si no nos desmayamos.