El Credo de los Apóstoles fue un desarrallo posterior del Antiguo Credo Romano.
Lleno de muchas leyes ahora obsoletas, Levítico nos enseña que podemos ser santos por la expiación que Dios hace posible.
Los cristianos pueden estar seguros de su elección y de su entrada en el reino eterno de Cristo.
Mientras la Moabita Rut demostró fe y amor, su suegra israelita Noemí expresó amargura, porque consideró que Dios estaba en su contra.