El primer credo declarativo acarca del cual tenemos conocimiento fue el Antiguo Credo Romano.
Jesús y los escritores de del Nuevo Testamento frecuentemente citaron leyes del Antiguo Testamento y las aplicaron a los cristianos.
Los padres de la iglesia llamados los polemicistas suirgieron después de los apologistas para seguir desarrollando y defendiendo la teología cristiana.
Al final, el profeta dejó su queja y recordó las obras de Dios en oración.