El primer credo declarativo acarca del cual tenemos conocimiento fue el Antiguo Credo Romano.
Los estados finales de los ángeles y de los humanos son para la gloria de Dios.
Al usar el Antiguo Testamento ampliamente, el Nuevo Testamento nos demuestra principios de interpretación.
Aunque era más exitoso que todos los falsos maestros, Pablo quiso gloriarse exclusivamente en la cruz de Cristo.