El primer credo declarativo acarca del cual tenemos conocimiento fue el Antiguo Credo Romano.
El ser humano es una unidad que es esencialmente cuerpo y alma (o espíritu).
En el llamamiento interno o eficaz Dios nos persuade a arrepentirnos y creer en Cristo.
Aunque el Señor va a venir como ladrón en la noche, no sorprenderá a los que son del día y no de la noche.