El primer credo declarativo acarca del cual tenemos conocimiento fue el Antiguo Credo Romano.
Amenazados por la falsa enseñanza los cristianos tenemos que mantenernos firmes en la enseñanza apostólica y seguir creyendo la verdad.
Las instrucciones finales contienen consejo sobre cómo hablar y cómo escuchar para crecer en la fe.
El pueblo afirmó su amor por Dios, y Dios afirmó su presencia en medio de ellos.