El primer credo declarativo acarca del cual tenemos conocimiento fue el Antiguo Credo Romano.
Para Cristo, la resurrección fue su justificación, adopción, santificación y glorificación.
Mientras la Moabita Rut demostró fe y amor, su suegra israelita Noemí expresó amargura, porque consideró que Dios estaba en su contra.
Algunos movimientos dentro y fuera de la iglesia la afectaron mucho durante los siglos XXVII y XXVIII.