El primer credo declarativo acarca del cual tenemos conocimiento fue el Antiguo Credo Romano.
Todavía perseguidos, los tesalonicenses mostraron la evidencia de la gracia de Dios en sus vidas por medio de su fe y amor.
Pedro describió el carácter, los métodos y el fin de los falsos maestros para advertirnos del peligro de volver al lodo.
En respuesta a la tercera amenaza al bienestar de la iglesia, los autores instaron a los tesalonicenses a trabajar diligentemente y a confiar en...