El primer credo declarativo acarca del cual tenemos conocimiento fue el Antiguo Credo Romano.
Si la muerte de Cristo aseguró la salvación de todos por los cuales murió, entonces concluimos que murió por su pueblo.
El juicio final evaluará y recompensará las obras de cada uno.
La vida y la muerte de Cristo satisficieron los justos requisitos de la ley de Dios.