El primer credo declarativo acarca del cual tenemos conocimiento fue el Antiguo Credo Romano.
La escatología individual incluye la muerte y el estado intermedio tanto del no creyente como del creyente.
Entre los siglos XI y XV, el papado utilizó su poder creciente a veces promoviendo la reforma de la iglesia y otras veces resistiéndola.
Aunque no fue escrito por Atanasio, el credo que lleva su nombre declara la cristología que uno tiene que creer para ser salvo.