Los antecedentes de los credos declarativos fueron los interrogativos - preguntas para los que iban a ser bautizados.
Cuatro personajes importantes del cuarto siglo fueron Ambrosio, Juan Crisóstomo, Agustín de Hipona y Jerónimo.
El Credo de Calcedonia se enfoca en la cristología, rechazando varias herejías para confirmar la fe nicena.
Producto de la reforma en Suiza, la Segunda Confesión Helvética es una de las más amplias y populares de las confesiones reformadas.