Los antecedentes de los credos declarativos fueron los interrogativos - preguntas para los que iban a ser bautizados.
Además de los atributos incomunicables que solo Dios posee, hay atributos comunicables que él comparte en una medida menos con los seres humanos.
El Credo de Calcedonia se enfoca en la cristología, rechazando varias herejías para confirmar la fe nicena.
Otra manifestación del fruto del Espíritu es la generosidad de los cristianos hacia los maestros de la palabra de Dios.