Los antecedentes de los credos declarativos fueron los interrogativos - preguntas para los que iban a ser bautizados.
La presencia del Espíritu Santo en el creyente transforma su manera de vivir, librándolo de andar según la carne para andar según el Espíritu.
Para Cristo, la resurrección fue su justificación, adopción, santificación y glorificación.
Dos pruebas de la doctrina de justificación por sola fe son la misma experiencia de los Gálatas y el ejemplo de Abraham.