Siempre ha habido breves declaraciones de fe, las cuales anticiparon los credos de la iglesia.
En el siglo XX, varios "ismos" surgieron y decayeron, prometiendo una salvacón que solo el evangelio puede ofrecer.
La presencia del Espíritu Santo en el creyente transforma su manera de vivir, librándolo de andar según la carne para andar según el Espíritu.
La fe incluye el conocimiento, el asentimiento y la confianza y produce seguridad.