Por medio del profeta Hageo Dios cuestionó las prioridades de su pueblo.
La presencia del Espíritu Santo en el creyente transforma su manera de vivir, librándolo de andar según la carne para andar según el Espíritu.
Nuestra confesión de fe provee la primera razón por mantener la esperanza cuando otros cristianos mueren.
Pedro describió el carácter, los métodos y el fin de los falsos maestros para advertirnos del peligro de volver al lodo.