Cristo está a la diestra de Dios Padre, ejerciendo sus tres oficios de profeta, sacerdote y rey.
Este episodio repasa unos temas de interés especial en la segunda mitad de la Segunda Confesión Helvética.
Además de los atributos incomunicables que solo Dios posee, hay atributos comunicables que él comparte en una medida menos con los seres humanos.
Dios prometió que la gloria posterior de su templo sería mayor que su gloria pasada.