La ascensión de Cristo es la culminación de su ministerio como Señor, Sacerdote y ser humano.
Como a una lámpara en un lugar oscuro, necesitamos presentar atención a las Escrituras.
Tanto la fe como el arrepentimiento son necesarios y al mismo tiempo acciones humanas y regalos de Dios.
Nuestra confesión de fe provee la primera razón por mantener la esperanza cuando otros cristianos mueren.