Una serie de diferencias y conflictos resultó en la division definitiva entre la iglesia oriental y la oriental en el año 1054. Al mismo tiempo, el Islam creció rápidamente y afectó las dos iglesias.
Entre los siglos XI y XV, el papado utilizó su poder creciente a veces promoviendo la reforma de la iglesia y otras veces resistiéndola.
La iglesia en Tesalónica nació en medio de oposición, recibiendo y continuando en necesidad de la gracia y la paz de Dios.
En la santificación el Espíritu Santo hace que los creyentes mueran al pecado y vivan para el Señor.