La iglesia en Tesalónica nació en medio de oposición, recibiendo y continuando en necesidad de la gracia y la paz de Dios.
Las viudas ya tuvieron abundante comida, pero todavía quedó por resolverse la continuación del linaje extinto de los hombres difuntos.
En respuesta a la primera queja de Habacuc, Dios anunció que haría una obra asombrosa.
La historia nos enseña lecciones importantes sobre los costos, las bendiciones y el fin de las misiones.