En su efusivo agradecimiento por la iglesia en Tesalónica, los autores describieron una iglesia digna de ser imitada.
Aunque no fue escrito por Atanasio, el credo que lleva su nombre declara la cristología que uno tiene que creer para ser salvo.
Los antecedentes de los credos declarativos fueron los interrogativos - preguntas para los que iban a ser bautizados.
El juicio final evaluará y recompensará las obras de cada uno.