En su descripción y defensa de su ministerio, Pablo y sus compañeros nos dan un retrato de minstros fieles.
Algunos movimientos dentro y fuera de la iglesia la afectaron mucho durante los siglos XXVII y XXVIII.
Como advertencia para los falsos maestros y consuelo para los cristianos, Pedro demostró que el Señor sabe juzgar y rescatar.
Siendo hijos de Dios, los creyentes en Jesucristo disfrutan tres de los mismos privilegios que el Hijo de Dios tiene ante su Padre.