En dos listas tenemos, por un lado, los resultados de vivir según la carne y, por el otro lado, de vivir según el Espíritu.
El día del Señor será no solo una destrucción universal sino también una renovación universal.
Dios convirtió pasitos de fe y de obediencia en una bendición enorme.
Siglos antes de Martín Lutero, algunos precursores anticiparon ideas que eventualmente triunfarían en la Reforma Protestante.