En dos listas tenemos, por un lado, los resultados de vivir según la carne y, por el otro lado, de vivir según el Espíritu.
Si la muerte de Cristo aseguró la salvación de todos por los cuales murió, entonces concluimos que murió por su pueblo.
Los estados finales de los ángeles y de los humanos son para la gloria de Dios.
Para entender el pecado bíblicamente, tenemos que definirlo con referencia a la ley de Dios.