En dos listas tenemos, por un lado, los resultados de vivir según la carne y, por el otro lado, de vivir según el Espíritu.
Es posible sub-contextualizar y caer en el obscurantismo, o sobre-contextualizar y caer en el sincretismo.
En respuesta a la segunda queja del profeta, Dios anunció que el justo por su fe vivirá.
La presencia del Espíritu Santo en el creyente transforma su manera de vivir, librándolo de andar según la carne para andar según el Espíritu.