Desde el vientre del pez, Jonás siguió orando, suplicando a Dios y haciendo un voto de agradecimiento por la salvación que es del Señor.
Dios prometió que la gloria posterior de su templo sería mayor que su gloria pasada.
Dios Padre levantó a Cristo corporalmente por el poder del Espíritu Santo.
En su descripción y defensa de su ministerio, Pablo y sus compañeros nos dan un retrato de minstros fieles.