Ya que Dios había cumplido muchas de sus promesas a Abraham, haciendo de sus descendientes una gran nación establecida en la Tierra Prometida, el Rey David pensó que era el momento indicado para construirle a Dios una casa. Dios tuvo otros planes y mucho más grandes. Estableció un pacto con David y con sus descendiente, prométiendole un reino eterno. Aunque nunca se realizó esta promesa durante la época del Antiguo Testamento, Jesus, el Hijo de David, está cumpliendo estas promesas en una forma mucho más grande de lo esperado.
La imagen de Dios no es un aspecto de Dios o del ser humano sino el ser humano mismo.
La pandemia y el aislamiento que conlleva han contribuido a un aumento de la depresión. En este episodio, la Dra Pierina Curran distingue entre...
En la conclusión de esta serie, Entre Dios y su pueblo, consideramos el Nuevo Pacto, promulgado por medio de Jeremías y otros profetas y...