Ya que Dios había cumplido muchas de sus promesas a Abraham, haciendo de sus descendientes una gran nación establecida en la Tierra Prometida, el Rey David pensó que era el momento indicado para construirle a Dios una casa. Dios tuvo otros planes y mucho más grandes. Estableció un pacto con David y con sus descendiente, prométiendole un reino eterno. Aunque nunca se realizó esta promesa durante la época del Antiguo Testamento, Jesus, el Hijo de David, está cumpliendo estas promesas en una forma mucho más grande de lo esperado.
Los estados finales de los ángeles y de los humanos son para la gloria de Dios.
El edicto de tolerancia de Constantino y su traslado de la capital de Roma a Constantinopla prepararon el camino para el dominio de la...
Empezamos una nueva serie de exposición de la carta de Pablo a los Gálatas. En este episodio, examinamos el saludo, el cual Pablo utilizó...