Ya que Dios había cumplido muchas de sus promesas a Abraham, haciendo de sus descendientes una gran nación establecida en la Tierra Prometida, el Rey David pensó que era el momento indicado para construirle a Dios una casa. Dios tuvo otros planes y mucho más grandes. Estableció un pacto con David y con sus descendiente, prométiendole un reino eterno. Aunque nunca se realizó esta promesa durante la época del Antiguo Testamento, Jesus, el Hijo de David, está cumpliendo estas promesas en una forma mucho más grande de lo esperado.
El Credo de los Apóstoles fue un desarrallo posterior del Antiguo Credo Romano.
La séptima y última sección de la Confesión de Fe de Westminster cubre lo básico de la escatología.
Los autores del Nuevo Testamento interpretaron textos del Antiguo teológicamente, no sólo de acuerdo con las doctrinas bíblicas sino también con la trayectoria histórica...