Ya que Dios había cumplido muchas de sus promesas a Abraham, haciendo de sus descendientes una gran nación establecida en la Tierra Prometida, el Rey David pensó que era el momento indicado para construirle a Dios una casa. Dios tuvo otros planes y mucho más grandes. Estableció un pacto con David y con sus descendiente, prométiendole un reino eterno. Aunque nunca se realizó esta promesa durante la época del Antiguo Testamento, Jesus, el Hijo de David, está cumpliendo estas promesas en una forma mucho más grande de lo esperado.
La voluntad de Dios para los cristianos es nuestra santificación, particularmente en el área de la sexualidad.
En su libro, El pastor y la consejería, Jeremy Pierre y Deepak Reju presentan un sencillo modelo de la consejería bíblica.
Unos movimientos importantes de la época de la iglesia perseguida fueron la formación del canon del Nuevo Testamento, el monacato, la veneración de los...