Ya que Dios había cumplido muchas de sus promesas a Abraham, haciendo de sus descendientes una gran nación establecida en la Tierra Prometida, el Rey David pensó que era el momento indicado para construirle a Dios una casa. Dios tuvo otros planes y mucho más grandes. Estableció un pacto con David y con sus descendiente, prométiendole un reino eterno. Aunque nunca se realizó esta promesa durante la época del Antiguo Testamento, Jesus, el Hijo de David, está cumpliendo estas promesas en una forma mucho más grande de lo esperado.
Hay apoyo en el Nuevo Testamento para la inmersión, el derramamiento y el rociamiento como modos de bautismo.
Esta introducción al libro del profeta Jonás presenta algunas características literarias y el llamado incial de Dios y la respuesta incial de Jonás.
El ordo salutis (orden de salvación) en los capítulos 10-13 de la Confesión de Fe de Westminster incluye los elementos del llamamiento eficaz, la...