Ya que Dios había cumplido muchas de sus promesas a Abraham, haciendo de sus descendientes una gran nación establecida en la Tierra Prometida, el Rey David pensó que era el momento indicado para construirle a Dios una casa. Dios tuvo otros planes y mucho más grandes. Estableció un pacto con David y con sus descendiente, prométiendole un reino eterno. Aunque nunca se realizó esta promesa durante la época del Antiguo Testamento, Jesus, el Hijo de David, está cumpliendo estas promesas en una forma mucho más grande de lo esperado.
Números registra la transición entre la primera generación que salío de Egipto y la nueva generación que creció en el desierto y se preparó...
La Cena del Señor es no sólo una conmemoración sino también comunión con Cristo.
Con algunos episodios inspiradores y otros sumamente desagradables, Jueces argumenta a favor de la necesidad de un rey de la tribu de Judá.