En la conclusión de su carta, Pedro nos insta a crecer en gracia y en conocimiento del Señor.
En el llamamiento interno o eficaz Dios nos persuade a arrepentirnos y creer en Cristo.
Aunque era más exitoso que todos los falsos maestros, Pablo quiso gloriarse exclusivamente en la cruz de Cristo.
Como hijos del día, tenemos que vivir en una forma alerta y sobria, armados de fe, amor y esperanza.