En la conclusión de su carta, Pedro nos insta a crecer en gracia y en conocimiento del Señor.
Para entender el pecado bíblicamente, tenemos que definirlo con referencia a la ley de Dios.
Si la muerte de Cristo aseguró la salvación de todos por los cuales murió, entonces concluimos que murió por su pueblo.
En el siglo XX, varios "ismos" surgieron y decayeron, prometiendo una salvacón que solo el evangelio puede ofrecer.