En la conclusión de su carta, Pedro nos insta a crecer en gracia y en conocimiento del Señor.
En los Salmos las naciones no sólo observan la gloria de Dios en Israel sino también son invitadas a alabarlo y servirlo.
Nuestra confesión de fe provee la primera razón por mantener la esperanza cuando otros cristianos mueren.
Preocupados por la fe de los tesalonicenses en medio de aflicciones, los misioneros enviaron a Timoteo para animarlos y para ver cómo estaban.