En la conclusión de su carta, Pedro nos insta a crecer en gracia y en conocimiento del Señor.
Si la muerte de Cristo aseguró la salvación de todos por los cuales murió, entonces concluimos que murió por su pueblo.
Cuando falsos maestros proclaman errores sobre la venida del Señor, los cristianos no debemos alarmarnos o dejarnos engañar.
Al final, el profeta dejó su queja y recordó las obras de Dios en oración.