Después de cuatro capítulos de insistir en la justificación únicamente por medio de la fe, Pablo presenta la evidencia contundente de la fe - el amor.
El apóstol Pedro denunció los falsos maestros de su día, quienes negaron al Señor que nos compró.
Entre el Credo de Atanasio y el Catecismo de Ginebra pasó todo un milenio, resumido en este episodio.
La fe es el único y el apto instrumento de la justificación.