Además de los atributos incomunicables que solo Dios posee, hay atributos comunicables que él comparte en una medida menos con los seres humanos.
Lejos de inventar las historias de Jesús, los apóstoles las vivieron, viendo y escuchando lo que nos reportaron.
La falta de satisfacción en nuestras vidas puede ser por prioridades equivocadas.
La imagen de Dios no es un aspecto de Dios o del ser humano sino el ser humano mismo.