Además de los atributos incomunicables que solo Dios posee, hay atributos comunicables que él comparte en una medida menos con los seres humanos.
Al usar el Antiguo Testamento ampliamente, el Nuevo Testamento nos demuestra principios de interpretación.
La imagen de Dios no es un aspecto de Dios o del ser humano sino el ser humano mismo.
No importanto cuánto hayamos avanzado en el amor, siempre hay lugar para amar más y más.