Al recibir buenas noticias de los tesalonicenses, los misioneros volvieron a vivir.
El apóstol Pedro denunció los falsos maestros de su día, quienes negaron al Señor que nos compró.
La resurrección de Cristo garatiza la resurrección del cuerpo en el día final.
La vida y la muerte de Cristo satisficieron los justos requisitos de la ley de Dios.