Al recibir buenas noticias de los tesalonicenses, los misioneros volvieron a vivir.
La Biblia es un libro enteramente humano y enteramente divino, así como es la persona de Jesuscristo.
En dos listas tenemos, por un lado, los resultados de vivir según la carne y, por el otro lado, de vivir según el Espíritu.
Los capítulos 14-18 de la Confesión de Fe de Westminster cubren la salvación vista desde el lado humano.