Al recibir buenas noticias de los tesalonicenses, los misioneros volvieron a vivir.
La reforma de la iglesia empezó y creció rápidamente en Alemania impulsada principalmente por un monje agustino Martín Lutero.
La presencia del Espíritu Santo en el creyente transforma su manera de vivir, librándolo de andar según la carne para andar según el Espíritu.
La creación no solo es un hecho histórico y un artículo de fe sino también la fuente de toda una cosmovisión para la vida.