Al recibir buenas noticias de los tesalonicenses, los misioneros volvieron a vivir.
Todavía perseguidos, los tesalonicenses mostraron la evidencia de la gracia de Dios en sus vidas por medio de su fe y amor.
La falta de satisfacción en nuestras vidas puede ser por prioridades equivocadas.
Dios questionó el enojo y los valores del profeta Jonás, quien estuvo enojado por la misericordia de Dios expresada a sus enemigos.