El pueblo afirmó su amor por Dios, y Dios afirmó su presencia en medio de ellos.
La imagen de Dios no es un aspecto de Dios o del ser humano sino el ser humano mismo.
Al final, el profeta dejó su queja y recordó las obras de Dios en oración.
Amenazados por la falsa enseñanza los cristianos tenemos que mantenernos firmes en la enseñanza apostólica y seguir creyendo la verdad.