El pueblo afirmó su amor por Dios, y Dios afirmó su presencia en medio de ellos.
Lleno de muchas leyes ahora obsoletas, Levítico nos enseña que podemos ser santos por la expiación que Dios hace posible.
Los dos estados de Cristo son su humillación y su exaltación.
La aparente demora de Jesús en regresar no es un problema para los cristianos sino una oportunidad.