Después de notar que tan poco el pueblo había logrado, Dios lo reanimó con su presencia.
Después de una introducción a la carta de 2 Pedro, este primer episodio se enfoca en la presentación de Cristo como Dios y Salvador.
El primer credo declarativo acarca del cual tenemos conocimiento fue el Antiguo Credo Romano.
Dios prometió que la gloria posterior de su templo sería mayor que su gloria pasada.