Los dos estados de Cristo son su humillación y su exaltación.
La Biblia es un libro enteramente humano y enteramente divino, así como es la persona de Jesuscristo.
Juan Calvino escribió una breve introducción a su teología, la cual después convirtió en el Catecismo de Ginebra.
Si la ley no abroga la promesa y no salva, ¿para qué la dio Dios? En Gálatas 3:19-25, Pablo da una respuesta a esta...