Los dos estados de Cristo son su humillación y su exaltación.
En el primer siglo, la iglesia expandió enormemente y sufrió sus primeras persecuciones.
La controvertida cuestión de la contextualización es cómo adaptamos nuestro estilo de vida y nuestra forma de presentar el evangelio para producir mayor fruto.
Aunque no podemos justificarnos cumpliendo la ley sino creyendo, la fe produce el amor, y el amor es el cumpliento de la ley.