Los dos estados de Cristo son su humillación y su exaltación.
Además de los atributos incomunicables que solo Dios posee, hay atributos comunicables que él comparte en una medida menos con los seres humanos.
Nuestra confesión de fe provee la primera razón por mantener la esperanza cuando otros cristianos mueren.
El templo no pudo efectuar una limpieza adecuada sino que señaló el medio de limpieza definitiva que era por venir.