Los dos estados de Cristo son su humillación y su exaltación.
Si queremos vivir en los cielos nuevos y la tierra nueva en el futuro, ahora es el momento de prepararnos acá para el estilo...
El juicio final evaluará y recompensará las obras de cada uno.
Aunque el Señor va a venir como ladrón en la noche, no sorprenderá a los que son del día y no de la noche.