Los dos estados de Cristo son su humillación y su exaltación.
Siendo hijos de Dios, los creyentes en Jesucristo disfrutan tres de los mismos privilegios que el Hijo de Dios tiene ante su Padre.
Este episodio repasa unos temas de interés especial en la segunda mitad de la Segunda Confesión Helvética.
Nuestra confesión de fe provee la primera razón por mantener la esperanza cuando otros cristianos mueren.