Jesucristo cumplió los tres oficios del Antiguo Testamento: profeta, sacerdote y rey.
En contraste con teorías subjetivas sobre la muerte de Cristo, la Biblia enfatiza que objectivamente logró la salvación de los suyos.
Todavía perseguidos, los tesalonicenses mostraron la evidencia de la gracia de Dios en sus vidas por medio de su fe y amor.
Los padres de la iglesia llamados los polemicistas suirgieron después de los apologistas para seguir desarrollando y defendiendo la teología cristiana.