Jesucristo cumplió los tres oficios del Antiguo Testamento: profeta, sacerdote y rey.
Las viudas ya tuvieron abundante comida, pero todavía quedó por resolverse la continuación del linaje extinto de los hombres difuntos.
Las señales del fin tienen el propósito de mantenernos siempre preparados.
En su relación tempestuosa con los Gálatas, Pablo demostró las características de un verdadero ministro del evangelio.