Jesucristo cumplió los tres oficios del Antiguo Testamento: profeta, sacerdote y rey.
El primer credo declarativo acarca del cual tenemos conocimiento fue el Antiguo Credo Romano.
Cristo está a la diestra de Dios Padre, ejerciendo sus tres oficios de profeta, sacerdote y rey.
Al final, el profeta dejó su queja y recordó las obras de Dios en oración.