Jesucristo cumplió los tres oficios del Antiguo Testamento: profeta, sacerdote y rey.
Aunque no podemos justificarnos cumpliendo la ley sino creyendo, la fe produce el amor, y el amor es el cumpliento de la ley.
En los dos testamentos la justificación es la declaración de justicia ante la autoridad legal.
Aunque la gracia de Dios entró inmediatamente después del primer pecado de la humanidad, el primero pacto durante la época de la gracia fue...