Jesucristo cumplió los tres oficios del Antiguo Testamento: profeta, sacerdote y rey.
En el llamamiento interno o eficaz Dios nos persuade a arrepentirnos y creer en Cristo.
Si la muerte de Cristo aseguró la salvación de todos por los cuales murió, entonces concluimos que murió por su pueblo.
El primer estado del ser humano fue de inocencia, el cual incluyó algunas instituciones fundamentales y una prueba especial.