La vida y la muerte de Cristo satisficieron los justos requisitos de la ley de Dios.
Mucho aprendizaje es una cuestión de recordar las verdades que ya sabemos.
Por varios factores, entre los años 400 y 600, el poder del obispo de Roma creció enormamente.
Enfocándose en su misión de hacer discípulos, la iglesia capacita a los cristianos para perseguir sus vocaciones en el mundo.