La vida y la muerte de Cristo satisficieron los justos requisitos de la ley de Dios.
Como la promesa y la ley son distintas categorías y funcionan independientemente, la salvación tiene que ser o por promesa o por ley.
El principal medio de gracia es la palabra de Dios predicada.
Si los judíos no pueden ganar el favor de Dios por medio de obediencia a su ley, ¡cuánto más obvio es que los gentiles...