La vida y la muerte de Cristo satisficieron los justos requisitos de la ley de Dios.
Algunas herejías antiguas afligieron y retaron la iglesia, como el gnosticismo, el docetismo, el ebionismo, el marcionismo, el montanismo, el novacionismo, el monarquianismo y...
Al final, el profeta dejó su queja y recordó las obras de Dios en oración.
Difícilmente un esclavo liberado buscaría volver a la esclavitud, pero es común cambiar una religión esclavizante por otra.