La vida y la muerte de Cristo satisficieron los justos requisitos de la ley de Dios.
El primer capítulo de Jonás relata tres bajadas, tres lanzamientos y tres sustos.
En su efusivo agradecimiento por la iglesia en Tesalónica, los autores describieron una iglesia digna de ser imitada.
En el siglo XX, varios "ismos" surgieron y decayeron, prometiendo una salvacón que solo el evangelio puede ofrecer.