La vida y la muerte de Cristo satisficieron los justos requisitos de la ley de Dios.
La justificación tiene dos aspectos: el perdón de los pecados y la imputación de la justicia de Cristo.
La controvertida cuestión de la contextualización es cómo adaptamos nuestro estilo de vida y nuestra forma de presentar el evangelio para producir mayor fruto.
Cuatro personajes importantes del cuarto siglo fueron Ambrosio, Juan Crisóstomo, Agustín de Hipona y Jerónimo.