La vida y la muerte de Cristo satisficieron los justos requisitos de la ley de Dios.
El reformador Juan Knox y otros cinco ministros escribieron la primera confesión de la Iglesia de Escocia: la Confesión Escocesa.
La Cena del Señor es no sólo una conmemoración sino también comunión con Cristo.
La fe incluye el conocimiento, el asentimiento y la confianza y produce seguridad.