La vida y la muerte de Cristo satisficieron los justos requisitos de la ley de Dios.
Algunas herejías antiguas afligieron y retaron la iglesia, como el gnosticismo, el docetismo, el ebionismo, el marcionismo, el montanismo, el novacionismo, el monarquianismo y...
La presencia del Espíritu Santo en el creyente transforma su manera de vivir, librándolo de andar según la carne para andar según el Espíritu.
Aunque el Señor va a venir como ladrón en la noche, no sorprenderá a los que son del día y no de la noche.