La justificación tiene dos aspectos: el perdón de los pecados y la imputación de la justicia de Cristo.
Demostramos el fruto del Espíritu restaurando al hermano caído en pecado.
Después de una introducción a la carta de 2 Pedro, este primer episodio se enfoca en la presentación de Cristo como Dios y Salvador.
Aunque no podemos justificarnos cumpliendo la ley sino creyendo, la fe produce el amor, y el amor es el cumpliento de la ley.