En los dos testamentos la justificación es la declaración de justicia ante la autoridad legal.
Dios Padre levantó a Cristo corporalmente por el poder del Espíritu Santo.
Cinco lamentaciones burlonas anunciaron la destrucción del opresor.
Dios questionó el enojo y los valores del profeta Jonás, quien estuvo enojado por la misericordia de Dios expresada a sus enemigos.