En los dos testamentos la justificación es la declaración de justicia ante la autoridad legal.
Juan Calvino escribió una breve introducción a su teología, la cual después convirtió en el Catecismo de Ginebra.
Hay apoyo en el Nuevo Testamento para la inmersión, el derramamiento y el rociamiento como modos de bautismo.
El juicio final evaluará y recompensará las obras de cada uno.