En los dos testamentos la justificación es la declaración de justicia ante la autoridad legal.
Demostramos el fruto del Espíritu restaurando al hermano caído en pecado.
Aunque Jonás había experimentado la misericordia de Dios, no quiso que Dios tuviera misericordia de los ninivitas.
Aunque no podemos justificarnos cumpliendo la ley sino creyendo, la fe produce el amor, y el amor es el cumpliento de la ley.