El juicio final evaluará y recompensará las obras de cada uno.
Los dos oficios de la iglesia son el anciano (también llamado obispo) y el diácono.
Por medio del profeta Hageo Dios cuestionó las prioridades de su pueblo.
Entre el Credo de Atanasio y el Catecismo de Ginebra pasó todo un milenio, resumido en este episodio.