El juicio final evaluará y recompensará las obras de cada uno.
El primer credo declarativo acarca del cual tenemos conocimiento fue el Antiguo Credo Romano.
La presencia del Espíritu Santo en el creyente transforma su manera de vivir, librándolo de andar según la carne para andar según el Espíritu.
Siempre ha habido breves declaraciones de fe, las cuales anticiparon los credos de la iglesia.