El juicio final evaluará y recompensará las obras de cada uno.
Además de la justificación, los que confían en Cristo reciben la adopción como hijos, y son la descendencia de Abraham y herederos de Dios.
Mientras la Moabita Rut demostró fe y amor, su suegra israelita Noemí expresó amargura, porque consideró que Dios estaba en su contra.
En respuesta a la primera queja de Habacuc, Dios anunció que haría una obra asombrosa.