Los estados finales de los ángeles y de los humanos son para la gloria de Dios.
El Catecismo de Heidelberg sigue siendo uno de los más queridos entre cristianos reformados por su calidez y sensibilidad pastoral.
Por medio de la adopción, Dios Padre nos otorga el mismo privilegio de ser hijos que Jesucristo disfruta.
Nuestra confesión de fe provee la primera razón por mantener la esperanza cuando otros cristianos mueren.