Los estados finales de los ángeles y de los humanos son para la gloria de Dios.
Aunque el Señor va a venir como ladrón en la noche, no sorprenderá a los que son del día y no de la noche.
El apóstol Pedro denunció los falsos maestros de su día, quienes negaron al Señor que nos compró.
En su relación tempestuosa con los Gálatas, Pablo demostró las características de un verdadero ministro del evangelio.