Los estados finales de los ángeles y de los humanos son para la gloria de Dios.
En contraste con teorías subjetivas sobre la muerte de Cristo, la Biblia enfatiza que objectivamente logró la salvación de los suyos.
El apóstol Pedro denunció los falsos maestros de su día, quienes negaron al Señor que nos compró.
La reforma de la iglesia empezó y creció rápidamente en Alemania impulsada principalmente por un monje agustino Martín Lutero.