Los estados finales de los ángeles y de los humanos son para la gloria de Dios.
En dos listas tenemos, por un lado, los resultados de vivir según la carne y, por el otro lado, de vivir según el Espíritu.
La controvertida cuestión de la contextualización es cómo adaptamos nuestro estilo de vida y nuestra forma de presentar el evangelio para producir mayor fruto.
No importando cuánto hayamos avanzado en la vida cristiana, siempre podemos crecer más y más.