Los estados finales de los ángeles y de los humanos son para la gloria de Dios.
Nuestra confesión de fe provee la primera razón por mantener la esperanza cuando otros cristianos mueren.
En respuesta a la segunda queja del profeta, Dios anunció que el justo por su fe vivirá.
La resurrección de Cristo garatiza la resurrección del cuerpo en el día final.