Los estados finales de los ángeles y de los humanos son para la gloria de Dios.
Las señales del fin tienen el propósito de mantenernos siempre preparados.
La creación no solo es un hecho histórico y un artículo de fe sino también la fuente de toda una cosmovisión para la vida.
Al recibir buenas noticias de los tesalonicenses, los misioneros volvieron a vivir.