Los estados finales de los ángeles y de los humanos son para la gloria de Dios.
El pueblo afirmó su amor por Dios, y Dios afirmó su presencia en medio de ellos.
Además de los atributos incomunicables que solo Dios posee, hay atributos comunicables que él comparte en una medida menos con los seres humanos.
El ser humano es una unidad que es esencialmente cuerpo y alma (o espíritu).