Los estados finales de los ángeles y de los humanos son para la gloria de Dios.
La escatología individual incluye la muerte y el estado intermedio tanto del no creyente como del creyente.
Al recibir buenas noticias de los tesalonicenses, los misioneros volvieron a vivir.
Por varios factores, entre los años 400 y 600, el poder del obispo de Roma creció enormamente.