Los estados finales de los ángeles y de los humanos son para la gloria de Dios.
Dios questionó el enojo y los valores del profeta Jonás, quien estuvo enojado por la misericordia de Dios expresada a sus enemigos.
El primer credo declarativo acarca del cual tenemos conocimiento fue el Antiguo Credo Romano.
Aunque los Evangelios mantienen un enfoque en Israel, al mismo tiempo enfatizan el propósito de Jesús de extender su salvación a todas las naciones.