Los estados finales de los ángeles y de los humanos son para la gloria de Dios.
El primer capítulo de Jonás relata tres bajadas, tres lanzamientos y tres sustos.
Desde el vientre del pez, Jonás siguió orando, suplicando a Dios y haciendo un voto de agradecimiento por la salvación que es del Señor.
Las marcas de Jesús en el cuerpo de Pablo fueron evidencias de su fe y un reto para nosotros de vivir la nuestra.