Los estados finales de los ángeles y de los humanos son para la gloria de Dios.
La Cena del Señor es no sólo una conmemoración sino también comunión con Cristo.
Sin sutileza alguna, Pablo empezó esta carta con una fuerte reprensión, porque los Gálatas se habían desviado del único evangelio para creer otro evangelio...
Todavía perseguidos, los tesalonicenses mostraron la evidencia de la gracia de Dios en sus vidas por medio de su fe y amor.