Los estados finales de los ángeles y de los humanos son para la gloria de Dios.
La iglesia es una, santa, católica y apostólica.
Por medio del profeta Hageo Dios cuestionó las prioridades de su pueblo.
En los Salmos las naciones no sólo observan la gloria de Dios en Israel sino también son invitadas a alabarlo y servirlo.