Los estados finales de los ángeles y de los humanos son para la gloria de Dios.
En respuesta a la primera queja de Habacuc, Dios anunció que haría una obra asombrosa.
La Biblia es un libro enteramente humano y enteramente divino, así como es la persona de Jesuscristo.
La iglesia en Tesalónica nació en medio de oposición, recibiendo y continuando en necesidad de la gracia y la paz de Dios.