Los estados finales de los ángeles y de los humanos son para la gloria de Dios.
En respuesta a la primera queja de Habacuc, Dios anunció que haría una obra asombrosa.
La historia nos enseña lecciones importantes sobre los costos, las bendiciones y el fin de las misiones.
Nuestra confesión de fe provee la primera razón por mantener la esperanza cuando otros cristianos mueren.